Las Pelotas y una noche de rock inolvidable: Crónica de 36 años de historia sonando en el corazón de Mendoza

#image_title

Hay bandas que tocan canciones, y hay bandas que son la banda sonora de una vida. Las Pelotas pertenece, sin lugar a dudas, a la segunda categoría. Este sábado 23 de agosto, el Auditorio Bustelo fue el epicentro de una celebración histórica, una misa de rock and roll donde la legendaria banda liderada por Germán Daffunchio desplegó su gira “6×6” para festejar 36 años de una trayectoria impecable y conmover a un público que se entregó por completo.

Desde mucho antes del inicio del show, el ambiente en los alrededores del Bustelo era una postal de la fidelidad del rock argentino. Banderas con frases icónicas, remeras de todas las épocas y un público intergeneracional demostraban que el legado de la banda nacida en Hurlingham tras la disolución de Sumo sigue más vigente que nunca. No era solo un concierto; era un punto de encuentro para una gran familia.

Un Viaje Sonoro a Través del Tiempo
Con una puntualidad y un sonido arrollador, Las Pelotas subió al escenario y, desde el primer acorde, dejó claro que no venían a cumplir, sino a celebrar. El concepto de la gira “6×6” (seis shows en seis lugares diferentes para celebrar 36 años) se tradujo en un setlist robusto, un recorrido sinuoso y potente por todas sus épocas. La noche comenzó con clásicos como “Ya no estás” y “Cómo se curan las heridas”, encendiendo inmediatamente a un auditorio que coreó cada palabra como un rezo.

La voz inconfundible y la presencia magnética de Germán Daffunchio guiaron el viaje. No faltaron los himnos que son parte del ADN del rock nacional. Uno de los primeros grandes estallidos de la noche llegó con “Será”, donde el Bustelo se convirtió en un mar de brazos y voces, demostrando la increíble conexión emocional que esta canción genera. Le siguió de cerca la energía cruda de “Bombachitas Rosas”, que desató el pogo más intenso y liberador de la velada.

Momentos Destacados: De la Emoción a la Euforia
El show fue un sube y baja de emociones perfectamente orquestado. Un momento de profunda introspección y respeto llegó con “Víctimas del Cielo”, una canción que bajó los decibeles pero intensificó la emoción, con un público escuchando en un silencio casi reverencial. La banda demostró su versatilidad y vigencia, intercalando estas joyas con la fuerza de temas como “Esperando el milagro” y la siempre festiva “Si supieras”.

Sin embargo, el clímax de la comunión entre la banda y su gente llegó con la interpretación de “Capitán América”. El auditorio completo se transformó en un coro monumental, un ritual que se repite en cada show pero que en Mendoza se sintió especialmente poderoso. Fue la postal de la noche: miles de personas saltando, abrazándose y cantando “¡acá estoy, y éste es mi lugar!”, reafirmando el sentido de pertenencia que Las Pelotas genera.

Un Legado Intacto
Cerca del final, la banda no dio respiro. Sonaron potentes versiones de “Sin Hilo” y “Shine”, dejando en claro que la calidad sonora y la energía en vivo del grupo están intactas. Germán Daffunchio, con pocas pero sentidas palabras, agradeció el cariño y la lealtad de Mendoza, un lugar que siempre los ha recibido como en casa.

Las Pelotas se retiró del escenario dejando una estela de euforia y gratitud. El show del Auditorio Bustelo no fue solo un repaso de grandes éxitos; fue la reafirmación de un legado. Fue la prueba de que, 36 años después, sus canciones siguen interpelando, emocionando y encendiendo la llama de un rock que se niega a morir. Una noche histórica para una banda inmortal.

Sergio Geri's: