Una lluvia de malas noticias: Godoy Cruz jugó mal, cayó ante Vélez y agravó su crisis futbolística

En una noche que debía ser de recuperación y reencuentro con su gente, Godoy Cruz se hundió un poco más en un mar de dudas y resultados adversos. El equipo dirigido por Walter Ribonetto sufrió una dura y justa derrota por 2 a 0 ante un Vélez Sarsfield superior, en un partido por la sexta fecha del Torneo Betano que dejó en evidencia la fragilidad del Tomba y encendió todas las alarmas. La reciente eliminación de la Copa Sudamericana y la incómoda posición en la tabla de promedios eran una mochila demasiado pesada, y el equipo no encontró respuestas.

Un Primer Tiempo de Pesadilla que Sentenció el Partido
El duelo, que en los papeles se anticipaba parejo, se rompió en apenas ocho minutos fatídicos. Aunque Godoy Cruz intentó tomar la iniciativa, fue Vélez, con la confianza de quien vive un gran presente, el que golpeó primero y con contundencia. A los 23 minutos, una jugada colectiva brillante del equipo de Guillermo Barros Schelotto, vertical y de seis pases precisos, terminó con un centro punzante de Maher Carrizo desde la derecha. En su afán por despejar, Mateo Mendoza tuvo la mala fortuna de enviar la pelota a su propio arco, decretando un 1-0 que fue un mazazo para el ánimo local.

Sin tiempo para asimilar el golpe, llegó el segundo. A los 31, el propio Carrizo, figura indiscutida del partido, se hizo cargo de un tiro libre sobre el vértice derecho del área y ejecutó una obra de arte: un zurdazo letal, combado y preciso al primer palo de Franco Petroli, que pese a la estirada no pudo evitar el 2-0. En apenas media hora, Vélez había liquidado el pleito. La única reacción del Tomba fue sobre el cierre de la primera mitad, en los pies de Agustín Auzmendi, pero su remate encontró una respuesta formidable del arquero visitante, Tomás Marchiori.

Una Reacción que Nunca Llegó y un Contexto que Asusta
El segundo tiempo fue un reflejo de la impotencia del Expreso. Con más empuje que ideas, intentó descontar, pero chocó una y otra vez contra un rival bien plantado y seguro de sí mismo. El partido se fue diluyendo en la intrascendencia, con escasas chances de gol. El hecho más destacado fue el esperado debut de Manuel Lanzini en Vélez, quien ingresó por el ovacionado Carrizo, un lujo que evidencia el momento de un equipo que avanza en la Libertadores y pisa fuerte en el torneo. Incluso, la visita pudo haber aumentado la ventaja, pero Braian Romero definió mal un mano a mano que Franco Petroli logró desviar.

El pitazo final no hizo más que confirmar un presente que preocupa, y mucho. Los números del ciclo de Walter Ribonetto son alarmantes: cuatro partidos dirigidos, cuatro derrotas. El equipo, que sigue en el Top 10 de la tabla anual, ve cómo su situación en los promedios del descenso se complica fecha a fecha. A la dolorosa eliminación en Brasil ante Atlético Mineiro por la Sudamericana, se le suma que aún no conoce la victoria en este campeonato, donde apenas suma tres unidades.

La otra cara de la moneda es Vélez, que vive un estado de gracia. Clasificado a cuartos de final de la Copa Libertadores, con confianza por las nubes y ahora con un refuerzo de jerarquía como Lanzini, sumó tres puntos de oro en Mendoza para llegar a 11 en el torneo y seguir prendido arriba. Para Godoy Cruz, la noche fue otra página de una crónica de terror que necesita un punto final de manera urgente.

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